
Hacer que el secado de semiconductores sea realmente sostenible
Cuando se trabaja con obleas de semiconductores, se está jugando un juego de alto riesgo relacionado con el calor. Es necesario eliminar los solventes y la humedad, pero si no se gestiona bien el calor, se arruina todo un lote de piezas de silicio delicadas.
Durante mucho tiempo, nos hemos basado en sistemas de calefacción por resistencia. Pero son poco eficientes. Ahora, nos orientamos hacia controladores digitales de secado por infrarrojos. En lugar de intentar calentar todo el volumen de aire del horno –lo cual es como calentar toda la casa solo para calentar una pizza–, estos controladores dirigen el calor directamente hacia el sustrato.
Deje de desperdiciar energía
Los sistemas antiguos suelen sobrecalentarse. Primero se calientan demasiado, luego se enfrían y vuelven a calentarse. Es un ciclo ineficiente que consume muchas energías por cada oblea procesada.
Los controladores digitales resuelven este problema mediante circuitos PID. En términos sencillos, escuchan a los sensores en tiempo real y ajustan la potencia necesaria. De esta manera, se logra mantener la temperatura deseada sin desperdicios.
Pero la verdadera magia ocurre con los controladores de infrarrojos pulsados. El controlador “interrumpe” el suministro de energía de forma intermitente, manteniendo así el calor sin necesidad de mantener una carga constante. Es una forma mucho más eficiente de trabajar.
La realidad técnica
Si queremos construir una “fábrica verde”, no podemos simplemente conectar estos dispositivos y olvidarnos de ellos. Hay que tener en cuenta el consumo eléctrico total.
Las lámparas de infrarrojos de alta potencia son útiles porque actúan rápidamente, pero causan una gran carga en los sistemas de alimentación eléctrica. Aquí es donde la gente suele cometer errores: en cuanto al enfriamiento. Si se busca una mayor productividad, los ventiladores deben funcionar a plena capacidad. Si los componentes electrónicos se sobrecalientan, el sistema deja de funcionar. Entonces, el sistema “eficiente” queda inactivo.
Reducir las emisiones de carbono
Si queremos alcanzar objetivos de neutralidad en las emisiones de carbono, debemos reducir el consumo energético. Uno de los mayores beneficios de los controladores digitales es la posibilidad de encender el sistema instantáneamente. Imagínese cuánta energía se desperdicia manteniendo el sistema en funcionamiento a altas temperaturas durante cambios de turno o mantenimientos rápidos. Es una gran cantidad de energía inútil.
Con los controladores digitales, basta con apagar el sistema. Cuando esté listo para volver a funcionar, llegará a la temperatura adecuada en segundos. Sin más tiempo de inactividad. Sin más informes sobre altas emisiones de carbono. Solo calor cuando realmente se necesita.